Anomalías de la visión 2018-11-12T11:26:54+00:00

¿Qué debo hacer ante un problema visual?

Si de una forma continuada notamos serias dificultades para realizar nuestras actividades cotidianas, como leer, escribir, planchar, dibujar, ver la televisión, conducir un coche o trabajar en un ordenador, es muy probable que tengamos algún defecto visual refractivo. Estas anomalías ópticas (que nos son enfermedades), por muy pequeñas que sean, provocan un malestar importante que puede llegar a ser desproporcionado si lo comparamos con la pequeña anomalía refractiva (miopía, hipermetropía o astigmatismo) que lo causa.

Si tenemos cualquier problema visual, debemos acudir a la consulta de un óptico-optometrista, un profesional de la visión que, tras un completo y adecuado examen visual, prescribirá la compensación óptica más adecuada en cada caso, una solución que sin duda resultará fundamental para la óptima evolución y desarrollo, tanto personal como social, del afectado.

Los defectos refractivos más habituales son la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo.

Miopía

La miopía, es un defecto visual muy frecuente y consiste en que el enfoque de las imágenes se realiza un poco por delante de la retina.

Una persona con miopía tiene dificultades para enfocar bien los objetos lejanos, lo que provoca déficit de agudeza visual y puede conducir también a dolores de cabeza, estrabismo, incomodidad visual e irritación del ojo.

¿Cuáles son las causas que inciden en la aparición de la miopía? Como ya sabemos, en el ojo miope las imágenes se forman antes de que la luz incida en la retina, debido a que el ojo miope es demasiado largo, por lo que éstas se perciben borrosas, pero también puede suceder que el cristalino tenga una distancia focal demasiado corta, con el mismo resultado.

Hay estudios que parecen demostrar que existe una clara predisposición genética a ser miope, aunque también puede suponerse a la existencia de una relación directa entre el desarrollo habitual de trabajos que exigen visión de cerca (estudiar, coser, leer, trabajar con el ordenador…) y este defecto de refracción. Por lo general, la miopía aparece y evoluciona en la etapa escolar, y suele estabilizarse hacia los 20 años. Hasta esa edad la miopía puede desarrollarse rápidamente y requerir frecuentes cambios de graduación, bien en gafas o lentes de contacto.

¿Cuáles son los signos y síntomas de la miopía? Los síntomas de una miopía se basan esencialmente en una disminución de la agudeza visual de lejos (dificultad en la escuela para leer en la pizarra, o los carteles de publicidad, por ejemplo), mientras que la visión de cerca es normal, o incluso superior a la normal.

También puede darse una disminución de la agudeza visual de lejos por realizar un intenso trabajo de cerca, que en ocasiones se considera una miopía, pero que en realidad es un problema de acomodación unido a un mal rendimiento visual.

Afecta a unos 70 millones de habitantes de la Unión Europea y cerca del 25% de los españoles.

Hipermetropía

La hipermetropía es un defecto de refracción por el cual, con la acomodación relajada, las imágenes de los objetos que nos rodean quedan enfocadas “detrás” de la retina. Y ¿qué sucede cuando se observa un objeto cercano? Que los rayos luminosos entran en el ojo de forma divergente, es decir, que la imagen se formará aún más lejos de la retina, y en consecuencia, la visión será aún más borrosa.

Una persona hipermétrope no tiene por qué tener buena visión de lejos y borrosa de cerca, ya que podría darse el caso de que pudiera conservar una acomodación suficiente como para mantener una visión más o menos nítida a cualquier distancia, debido a un esfuerzo suplementario de los músculos ciliares.

Astigmatismo

El astigmatismo se produce cuando la córnea está curvada de forma asimétrica, ocasionando una visión desenfocada. Las personas que tienen una visión normal la córnea permanece esférica.

Una córnea con astigmatismo tiene la misma forma que medio balón de rugby, mientras que otra córnea sin astigmatismo sería como medio balón de fútbol.

El astigmatismo es una condición muy común, más del 90% de las personas lo tienen, y la causa de su aparición es todavía desconocida. Generalmente se presenta desde el nacimiento, y puede existir independientemente o acompañar a otro defecto visual, como la miopía o la hipermetropía. Un grado menor de astigmatismo se considera normal, y no requiere corrección.

¿Qué signos o síntomas aparecen con el astigmatismo? El astigmatismo leve no suele producir ningún síntoma, pero cuanto mayor es el astigmatismo mayor es la distorsión de las imágenes que observamos tanto de cerca como de lejos. Si el astigmatismo es muy elevado, puede afectar seriamente la visión, lo que es de suma importancia desde el nacimiento hasta los diez o doce años, etapa en la que ésta se desarrolla. Si el astigmatismo es alto y no se compensa precozmente, se corre el riesgo de que el niño pueda sufrir una ambliopía u ojo vago.

Los niños pequeños que tienen astigmatismo en ocasiones fruncen el entrecejo, bizquean o no se acercan mucho a los objetos, para de ese modo contraer la pupila y obtener una imagen más clara. Incluso pueden girar o inclinar la cabeza. Esta actividad inusual es la que conduce a una fatiga ocular o a los dolores de cabeza.

Para las personas que sufren astigmatismo, todos los objetos, tanto los cercanos como los distantes, se ven distorsionados. Las imágenes se difuminan y empañan. Esta falta puede ser contrarrestada con un esfuerzo acomodativo del ojo provocando molestias como dolores de cabeza, enrojecimiento ocular, malestar en la nuca, sensación de arenilla en los ojos, mareos, vicios posturales, problemas para el cambio de visión lejos/cerca y viceversa, picor y escozor de ojos, …

Presbicia

La presbicia, también denominada popularmente como vista cansada, no puede considerarse un defecto refractivo ni por supuesto una enfermedad ocular.

Es simplemente un defecto fisiológico, no patológico, que comienza a aparecer cuando se llega a una determinada edad, alrededor de los 41 años.

Científicamente, la presbicia es un estado refractivo en donde la capacidad de acomodación (el enfoque) del ojo se muestra insuficiente para realizar cualquier tipo de actividad en visión próxima, como leer o escribir, si no se recurre a la ayuda de unas lentes compensadoras adecuadas.

¿Qué signos y síntomas acompañan a la presbicia? La presbicia comienza a manifestarse aproximadamente entre los 40 y los 42 años, y sus síntomas iniciales son muy claros: hace falta separarse de los que estamos leyendo o de la tarea que estamos realizando y necesitamos cada vez más luz para leer o realizar cualquier actividad en visión próxima.

¿Es cierto el mito de que para no acelerar la progresión de la vista cansada lo mejor es retrasar lo más posible la utilización de lentes para la presbicia?Hay personas que son reacias a utilizar las gafas de cerca por primera vez, afirmando que si se acostumbran a ellas la progresión de la presbicia es mucho más rápida y ya no pueden soltar ni un segundo sus lentes correctoras. Esta afirmación no es más que uno de tantos mitos relacionados con la salud. Lo que sucede es que una vez que la presbicia se pone de manifiesto, su avance es “implacable” y la visión de cerca empeora paulatinamente con el paso de los años, se usen o no se usen lentes compensadoras, con el agravante de estar haciendo un esfuerzo suplementario que el ojo ya no está en disposición de soportar. También sucede que el cerebro humano es sumamente sabio y una vez que comprueba que con gafas puede ver mucho mejor, luego es difícil “convencerle” de lo contrario. Lo más recomendable es la utilización de unas gafas o lentes de contacto; con ello tendremos una mayor calidad de vida y nuestro rendimiento visual será óptimo.

Visión binocular

¿Por qué es importante ver bien con los dos ojos?

La visión binocular es una capacidad innata del hombre que lo faculta para ver el mundo que le rodea en tres dimensiones, otorgándole una peculiar destreza para calcular mentalmente las distancias que le separan de los objetos y situarse en el espacio, por lo que resulta sumamente importante para su calidad de vida.

Para que los dos ojos están sincronizados en sus movimientos y en todas sus posiciones se requiere principalmente que ambos tengan la misma visión y capacidad acomodativa (enfoque).

Los seis músculos que mueven cada ojo deben trabajar juntos de una forma coordinada; si esto se cumple, cada uno de nosotros ostentará una buena visión binocular (en tres dimensiones) y una gran percepción de profundidad.

Con el trabajo de ambos ojos de manera conjunta, el cerebro fusionará en una imagen única las procedentes de los dos, logrando con ello una única imagen en tres dimensiones. Si los ojos no miran exactamente en la misma dirección, la visión binocular es imposible.

Los síntomas que podemos observar en los niños con problemas binoculares son:

– Bajo rendimiento escolar

– Falta de coordinación ojo/mano

– Visión borrosa

– Dolores de cabeza

– Salirse de los espacios al colorear un dibujo

– Falta de atención y concentración

– Carencia de velocidad y comprensión al leer

– Tendencia a aproximarse la lectura

– Molestias para concentrarse en tareas de cerca

¿Pueden prevenirse las anomalías de la visión binocular? Estudios científicos realizados por ópticos-optometristas han mostrado la gran importancia que tiene el desarrollo psicomotor en la evolución de la visión binocular. Estos estudios mostraron que una gran parte de los niños con problemas binoculares no habían cubierto de manera suficiente las etapas de desarrollo correspondiente al arrastre por el suelo y el gateo.

Es aconsejable evitar la alteración del normal desarrollo psicomotor del niño. Instrumentos de uso cotidiano tradicional en la infancia, como el “parque” y el “taca taca” usados en exceso, pueden ser los principales causantes de una alteración de las etapas de este desarrollo, ya que obligan al bebé a mantener una posición estática y erguida antes de tiempo, en lugar de tener un estrecho contacto con el suelo, libertad de movimientos y una mayor facilidad de desplazamiento que le permitan explorar y conocer su entorno.

Ambliopía

¿Por qué se caracteriza la ambliopía?

Normalmente, la visión del bebé recién nacido es borrosa, ya que las células visuales cerebrales se desarrollan en los primeros meses de vida.

La visión va mejorando a medida que el bebé crece y aprende a utilizar sus ojos. Ambos ojos trabajan juntos y envían imágenes al cerebro. El cerebro combina ambas imágenes dando una visión única y clara.

Si por diversos motivos las imágenes que llegan al cerebro son diferentes, éste no prestará atención a la imagen que viene de uno de ellos, con el fin de no tener visión doble, y favorecerá el desarrollo de la visión en el otro.

Esto puede hacer que, en uno de los dos ojos, la visión no evolucione de forma normal, produciendo lo que se llama ambliopía u “ojo vago”. Por lo tanto, resulta fundamental el que la ambliopía se corrija en este periodo, pues se ha demostrado que las células cerebrales que se encargan de la visión que no han sido estimuladas en el desarrollo no pueden recuperarse cuando ya están maduras. En resumen, la ambliopía se produce porque estas células cerebrales que se encargan de la visión de uno de los ojos no se desarrollan por falta de uso.

La ambliopía puede venir asociada a diversos factores, como problemas binoculares, estrabismos y trastornos motores. Debido a esta diferencia de agudeza visual, los ojos no colaboran entre sí y se pierde gran parte de la visión en tres dimensiones.

¿Cómo puedo detectar que mi hijo tiene un “ojo vago”? No es fácil sospechar o detectar una ambliopía en los bebés, ya que éstos en muchas ocasiones no muestran ningún síntoma de este problema visual, aunque lo lógico es que tengan dificultades para seguir con la vista un determinado objeto en movimiento, ladeen anormalmente la cara o incluso pueda percibirse una leve bizquera.

Los niños mayores con ambliopía se quejan habitualmente de dolor ocular, lagrimeo, picor de ojos, mareos, dolor de cabeza, … Si en cualquier momento y a cualquier edad sospecha que hay algo anormal en la visión de su hijo, consulte con su óptico-optometrista u oftalmólogo. En la mayoría de los casos, la ambliopía se detecta durante el primer examen visual que se hace a los niños.

En personas mayores, se sospecha que tienen ambliopía cuando no se pueden compensar ni solucionar sus problemas visuales con gafas o lentes de contacto.

Si se trata a tiempo el ojo vago, ¿puede recuperarse una visión binocular normal? Si la ambliopía se detecta temprano y se trata correctamente, el niño puede desarrollar una visión binocular normal. Si no se trata en los primeros años de vida, todavía podría conseguirse una buena visión del niño con gafas o lentes de contacto. Sin embargo, es posible que la visión del “ojo vago” no sea nunca tan buena como la del ojo normal.

La mayoría de la gente puede trabajar y practicar deportes con un “ojo vago”. No obstante, los pilotos de líneas aéreas y militares, los conductores de camiones de larga distancia, bomberos y agentes de la policía, por ejemplo, están obligados por ley a tener una buena visión en ambos ojos.

Estrabismo

El estrabismo es una anomalía de la visión binocular relativamente frecuente en la infancia, y debe ser atendido a tiempo, mientras que en adultos resulta más frecuente por traumatismos, enfermedades y accidentes de tráfico.

El estrabismo es la pérdida del paralelismo de los ojos.

No miran ambos al mismo punto, sino que uno de ellos dirige la mirada al objeto que fija, mientras que el otro se desvía en otra dirección.

Los músculos específicos que controlan cada uno de los movimientos de cada uno de los ojos, denominados músculos extraoculares, reciben de nuestro cerebro directa y simultáneamente órdenes de movimiento, de tal manera que ambos ojos se dirigen de una forma coordinada a un mismo objeto que se desea mirar. El estrabismo se manifiesta cuando por algunas causas concretas los ojos no trabajan de forma armónica y simultánea para dirigirse al mismo tiempo a una determinada acción o a un determinado objeto.

La desviación de los ojos puede ser hacia adentro, afuera, arriba o abajo o una combinación de varias de estas opciones.

¿Cuándo comienza el estrabismo? En la mayoría de las ocasiones, los estrabismos se hacen evidentes en los primeros años de vida: un niño con estrabismo convergente adopta unas posturas y realiza unas acciones muy características (espalda algo curvada y pies dirigidos hacia el interior). En el caso de un estrabismo divergente, el niño adoptará las posturas contrarias.

¿Cuáles son las causas de su aparición? La mayoría de los casos de estrabismo en los niños tienen una causa desconocida; más de la mitad se presentan al nacimiento o poco después de nacer (estrabismo congénito). El desequilibrio de los músculos que controlan los movimientos oculares y las alteraciones ópticas como la alta hipermetropía, son sus principales desencadenantes.

Diferentes estudios científicos han demostrado que todas las formas de estrabismo se pueden agrupar en familias. Los hermanos y los hijos de una persona con estrabismo son los que tienen mayores probabilidades de desarrollarlo.

Hay otros casos de estrabismo más específicos que podríamos achacar a ciertos factores o circunstancias psicológicas innatas en el paciente, cuando por ejemplo se da una coincidencia de debilidad orgánica con conflictos de origen psíquico.

Otras causas de estrabismo son las enfermedades oculares, como afecciones de la retina, del nervio óptico, del cristalino, …; enfermedades generales que afectan a los ojos de forma secundaria, como diabetes, enfermedad tiroidea, miastenia gravis, accidentes cerebrovasculares (ictus), tumores cerebrales etcétera; o bien traumatismos de cráneo o de órbita.